martes, 25 de noviembre de 2014

ENSAYO DE LAS TEORÍAS DEL COMPORTAMIENTO Y DESARROLLO ORGANIZACIONAL

De manera introductoria, es necesario tener en cuenta que el Comportamiento y Desarrollo Organizacional se han constituido como instrumentos por excelencia para el cambio de toda organización, buscando de esta manera obtener logros y una mayor eficiencia organizacional, teniendo en cuenta que el CO estudia el comportamiento de los individuos y el DO hace referencia a cómo esos individuos con diversos comportamientos y conductas tienen la capacidad de organizar, diseñar y ejecutar actividades para avanzar esa organización, que en este caso sería la institución educativa como tal.
Según Chiavenato, expresó que el comportamiento organizacional “Es el campo de estudio que investiga las repercusiones que los individuos, los grupos y la estructura, producen en el comportamiento de las organizaciones, con el propósito de aplicar estos conocimientos a la mejora de la eficacia de tales organizaciones.
De igual manera, el comportamiento organizacional tiene como objetivo:
·         Describir sistemáticamente el mundo en que se conducen las personas, es decir, donde se desenvuelven, en este caso se podría hacer mención de la institución y las personas que hacen vida en la misma, entre ellos los docentes, obreros, personal administrativo, directivo, docentes enlaces o en función y estudiantes.
·         Predecir el comportamiento futuro de las personas, aquí está inmerso la visión y misión.
·         Comprender por qué las personas se comportan como lo hacen, aquí el trabajo es un poco más complejo para el gerente, debido a que tiene que manejarse en un mundo con diversidad de pensamientos y de caracteres.
·         Lograr que las personas tengan un cierto comportamiento esperado en el trabajo, es decir, su manera de pensar y de actuar.
·         Relacionar el CO con los procesos de recursos humanos, aquí hace énfasis en que el directivo debe tomar en cuenta los talentos humanos y las cualidades que tiene cada persona que hace vida en la institución.
·         Accionar sobre la cultura organizacional, teniendo que ver esto con el entorno en que se encuentra la institución, debido a que cada localidad o comunidad se diferencia de otra, por lo que se debe tomar en cuenta la diversidad de culturas.
Con respecto a los niveles del CO, como bien se sabe se divide en tres niveles: macroperspectiva, la cual hace referencia al comportamiento del sistema organizacional como un todo (ZE, MPPE); perspectiva intermedia: trata el comportamiento de los grupos y equipos de la organización, buscando la socialización, en esta estaría inmersa la institución como tal; y por ultimo está la microperspectiva, la cual analiza el comportamiento del individuo, teniendo una orientación claramente psicológica, donde se enfoca la motivación, personalidad, diferencias individuales y satisfacción en el trabajo.
Por el contrario, según Chiavenato, menciona que el desarrollo organizacional “Está profundamente asociado con los conceptos de cambio y de capacidad de adaptación de la organización a los cambios, donde se busca organizar, coordinar y ejecutar las diferentes actividades previamente diseñadas y planteadas por los miembros de las organizaciones, en este caso sería el personal que labora en la institución.
Según French y Bel, el DO es un esfuerzo de largo plazo, apoyado por la alta dirección con el propósito de mejorar los procesos de resolución de problemas de renovación organizacional particularmente por medio de un diagnóstico eficaz y colaborativo y de la administración de la cultura organizacional con énfasis especial en los equipos formales de trabajo, en los equipos temporales y en la cultura intergrupal.
De acuerdo con las etapas, el DO se da por fases, donde comienza por el nacimiento, la cual es una estructura simple que comienza con la creación y formación de una organización, seguidamente está la infancia, aquí la estructura empieza a crecer y a expandirse; seguido de ella está la juventud, donde la especialización es vertical y horizontal, fortaleciendo su estructura gracias a sus éxitos, y por último, la madurez, la cual es un poco más compleja, ya que a pesar de que la organización se consolida, entra a predominar la burocracia, debido a la debilidad de las funciones delegadas o por delegar.
En referencia a los componentes del DO, estos se clasifican en el diagnóstico, donde se recopilarán los datos de manera continua acerca del sistema total, de los procesos y de la cultura; asimismo, está la acción, la cual consiste en todas las actividades y las intervenciones diseñadas para mejorar el funcionamiento de la organización (institución) y finalmente, está la administración del programa, que no es más que la ejecución de esas actividades para de esta manera asegurar el éxito del programa.
Ya para culminar, se hace mención a manera general sobre las disciplinas que contribuyen al campo del CO y DO, las cuales tienen que ver con la psicología, quien es la que pretende medir, explicar y cambiar la conducta de los seres humanos; la sociología, la cual estudia a las personas en relación con sus semejantes, con respecto a su status, poder, prestigio y conflicto; de igual manera la psicología social, donde influye la interacción de las personas, a través de la dinámica grupal, liderazgo, actitudes y toma de decisiones; la antropología, que es el estudio de las sociedades para comprender a los seres humanos, la cultura organizacional, los valores y las actitudes; las ciencias políticas, la cual estudia la conducta de los individuos en el ámbito político y las ciencias de la comunicación, que hace referencia a los procesos comunicacionales de la organización (emisor – receptor – mensaje).
Se concluye haciendo énfasis en que el DO como CO, contribuya a que los directivos, puedan mejorar e incrementar su gestión o liderazgo en su organización o institución, aplicando de manera idónea dichas teorías para así fomentar nuevos climas organizacionales contribuyendo al mejoramiento de la institución, aligerando la carga del trabajo y estando siempre a la vanguardia de su crecimiento y el de toda la organización. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

ENSAYO CRÍTICO. EVALUACIÓN INSTITUCIONAL



La evaluación de las instituciones educativas es una práctica reciente que suscita debates y controversias derivadas sobre todo de su carácter polisémico y multidimensional, entendiéndose como un carácter de solidaridad de tipo social con énfasis en la conciencia.
Según, Figari (1999: 145), señala que en este debate intervienen dos formas de concebir la evaluación asociada a dos culturas relacionadas con la preocupación por los “resultados” o por el “buen funcionamiento”. La elección por una u otra conduce a elegir no sólo entre dos prácticas de evaluación sino también entre dos tipos de establecimientos escolares: local de selección o local de aprendizaje, y entre dos concepciones educativas: calidad o cantidad.
De acuerdo con (Nirenberg y otros, 2000:48),  “La evaluación es capacitadora e iluminadora pues busca en la teoría, la experiencia y el conocimiento, las argumentaciones que mejor expliquen los resultados y facilite el crecimiento, el desarrollo y el perfeccionamiento de los que intervienen en el proceso”.
Por otra parte, se puede decir que la evaluación institucional refiere a un nivel de análisis donde lo que se evalúa es el proyecto educativo y académico institucional. La mirada global no resulta de la sumatoria de las partes sino que implica una visión holística y una mirada abarcadora e integral. El carácter cíclico e inclusive permanente de estos procesos contribuye a fortalecer la vida institucional.
Según, (Nevo, 1997), “la evaluación interna involucra a los docentes quienes toman en sus manos la tarea”, todo esto porque es el docente quien conoce mejor el tema local, resultando menos amenazador para las personas que tengan que ser evaluadas; es decir, que la evaluación interna o autoevaluación se sustenta en la idea que el sujeto de evaluación puede ser a su vez quien evalúa sin que el proceso pierda legitimidad.
Así mismo, la profesora argentina (Celman, 2002), desarrolla un concepto de evaluación externa “vinculada a las ideas de externalidad y ajenidad”; es decir que remite a la significación que tiene para los sujetos involucrados.
Cuando hablamos de evaluación institucional, debemos hacer énfasis a la calidad, lo cual es una búsqueda constante de la perfección; y, en gerencia, es el logro de diferencias competitivas al más bajo costo posible, pero la perfección absoluta de un profesional es imposible de lograr, sea cual fuere el costo de su producción.
Obviamente la misión de toda organización educativa ha de ser el logro de la calidad en los estudiantes, calidad en sus docentes, calidad en su personal obrero, calidad en su personal administrativo, pero inexplicablemente esto no parece ser así; por cada actuación inteligente, “sinergista” y buena de un docente se presentan innumerables de ellos malos y distorsionadores de los procesos educativos, que se reflejan en la calidad de la enseñanza y lógicamente en la calidad del producto educativo.
En la actualidad, la realidad que se vive en la evaluación institucional en nuestras escuelas, presenta algunos riesgos o debilidades, los cuales transforman este ejercicio en un acto de autocomplacencia en muchas de las veces, así como también en una actividad lúdica, en donde se inician procesos en respuesta a demandas emanadas por el gobierno de turno a través del ministerio del poder popular para la educación, donde la politiquería ha estado muy inmersa dentro del ámbito educativo, evidenciándose cada día en nuestras instituciones un ensayo-error de nunca acabar, debido a que cada día bajan nuevos lineamientos que quizás tienen muy buena intención, pero que a la larga nos lleva en una decadencia de la educación al momento de la evaluación, no dando respuesta a lo que de verdad se quiere mejorar o solucionar, manipulándose en algunas ocasiones quizás los resultados para que la fotografía que se muestra sea en gran formato. Otras veces es una especie de juego, de como si al estilo “tú has como que me evalúas y yo hago como que soy evaluado”. Por otra parte, están los planes,  programas y proyectos, que quizás la meta es conllevar a una calidad de la educación, pero que por la premura del tiempo no se ejecutan en su totalidad quedando inclusos la mayoría de las veces, asimismo, dentro del sistema educativo, nos encontramos con directivos o supervisores que no cumplen a cabalidad con su rol, quizás por no tener los años de experiencia suficiente o simplemente por no tener el perfil para ejercer la función, los cuales en muchos de los casos, lo que hacen es perseguir y atropellar a su personal, llevar a medias el trabajo a administrativo y atiborrar a sus docentes de nuevos lineamientos sin darle las herramientas necesarias para ejecutarlos, pero exigiendo con puntualidad y calidad a la hora de que sean entregados.
Por su parte, en el ámbito educativo se evidencia también que en las instituciones se habla de calidad de educación, donde la realidad es otra, ya que hoy en día hay más cantidad que calidad, observándose día a día en los liceos más complacencia y flexibilidad a la hora de evaluar a los estudiantes volviéndose un vicio, colocándole todo al alcance de la mano.
Por consiguiente, ¿cómo podríamos hacer para abordar todas estas realidades? Dando respuesta a esta interrogante se comenzaría mencionando que en primer lugar se debe tener conciencia sobre la importancia de la educación, la evaluación y la pedagogía crítica, la cual sería muy idónea para reflexionar día a día sobre lo que hacemos, lo que pasa en nuestro entorno y en nuestro mundo, conduciendo a una educación crítica, liberadora, que forma partícipes del proceso educativo más allá de lo aparente y de lo existente, centrándose en identificar y analizar los sucesos educativos promoviendo herramientas claves para su resolución.
Tener conciencia de esta pedagogía crítica sería un primer paso para la transformación, con una postura ética y participativa, permitiendo hacer de la educación y sus participantes (todo el personal que hace vida en las instituciones) elementos más poderosos en autonomía, comprensión, reflexión, haciéndolos capaces y responsables para tomar decisiones ventajosas en beneficio de todos con principios, actitudes, virtudes y valores de libertad, cooperación, solidaridad y convivencia, así como lo contempla el currículo bolivariano.
El ministerio del poder popular para la educación, debe dejar a un lado la politiquería, dando cabida a la conciencia de lo que realmente se quiere, del deber ser de la educación, lo cual es impartir una educación de calidad que arroje resultados satisfactorios y concretos, que los planes, programas y proyectos sean realmente ejecutados de manera eficiente y eficaz, que los directivos que gerencien los planteles cumplan con el perfil de directivos, realizando el trabajo correspondiente tanto en el proyecto integral como en el académico institucional, que los supervisores cumplan con el trabajo que les corresponden y no el de llevar la política a las escuelas, ni el de ser de policías dentro de las mismas, intimidando en muchas de las ocasiones al personal que labora allí, siendo imparciales a la hora de evaluar al docente en su desempeño en el aula de clases.
Es necesario mencionar y tener presente que nosotros como docentes preparados profesionalmente y participantes activos dentro de los planteles, somos el motor que origina los cambios educativos, ya que sabemos cómo funciona realmente la escuela, teniendo la capacidad de pensar y repensar, plantear sus problemas y aportar soluciones y perspectivas de acción, ponerlas en práctica y evaluarlas posteriormente logrando un resultado exitoso, eficaz y satisfactorio, sin dejar a un lado que pueden existir equipos interdisciplinarios para la discusión y la acción, de forma que puedan visualizarse más posibilidades de mejorar la enseñanza y de actuar para que el contexto institucional y social sea más favorable al progreso educativo.
La idea de cambio en la escuela se expresa acertadamente en el siguiente pensamiento de Paulo Freire:

“Esa iniciativa de cambio debe estar animada por la pasión y

por la fe en la necesidad de construir un mundo mejor...”